Tankas (cuentos infantiles) XIII, XIV, XV

XIII

Sufre en silencio
Un maltrato infundado.
Sueños mutila
El odio que camufla
Bajo un amor de madre.

XIV

Crédito eterno,
Te dejaste tentar.
Ciega confianza
En saciar lo superfluo.
Y al final pobre igual.

XV

Baile y bebida
Su inversión a futuro.
Tiempo perdido
Ignorando al reloj.
Se avecina un lamento.

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Ángeles contratados

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Los ángeles contratados
Son mercenarios.
Oradores sumisos que disfrazas de musas
Para erigir palabras
Y ondular cánticos,
Crueles antojos en decir la verdad
Para el extraviado.
Se deslizan por las hojas
Moldeando historias pasadas;
Asegurando la confidencia del fuego
Para dejar luz y cobijo
A los que viajan buscando
La maravilla del alma
En cada rincón.
No sé hasta dónde seas tú en esas voces,
Pero dudo que el autoengaño
Sea una pieza más en la motivación
Para seguir a la espera
De ti mismo.
Conozco que te aprendes los finales
Desde el mismo umbral de la incertidumbre;
Que estás al tanto de la historia.
Pero que sabes que si no ves tu reflejo
Solo se trata del espejo de otros;
Pasión que nunca reducirá
La palabra a cenizas;
Inocente semilla implantada
Intentando descifrar las habilidades
De los ángeles.

 

Más de mis antiguos (este no tan antiguo) poemas. Lo escribí, junto con otro que he encontrado hoy, después de releer “Sobre los ángeles” de Rafael Alberti, otro de mis escritores preferidos.

Tankas (cuentos infantiles) X, XI, XII

X

Desvelo de alma
Cuando asoma la fragua
Y tanto plomo
Abrasado en cenizas
Marchito el corazón.

XI

Mundos opuestos,
Pasión de porcelana
Que ni riqueza
Ni convenios arcaicos
Quebrantaron su amor.

XII

Soberbio e infame
Legislas contra el mundo,
Retas lo humano
Y amenazas la tierra.
Tu castigo tendrás.

Recuerdos

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El azar a veces,
A ratos el deseo.
Una suerte de palabras que aparecen por voluntad
O sorpresa,
Por destino o reclamo.
No sé si es virtud,
Vicio,
Claridad,
Imprudencia;
Hipocresía de esta tendencia a no olvidar;
Simple nostalgia
O costumbre;
Ansias de saber que respiré algún día.
Pero este afán por revolver papeles,
Precipitar fantasmas
Y acudir al delirio de lo que no tiene olvido,
Me tienta,
Engaña,
Asusta,
Trepida.
Y es imposible ser sordo,
Prudente;
Eludir el designio de lo ingenuo
O tratar con mesura lo espontáneo;
Por azar o deseo,
Da igual.

 

Revolviendo un poco los .doc de antaño he encontrado esto. Creo recordar que lo escribí por el 2003, cuando Windows XP triunfaba y yo comenzaba a organizar mis escritos en archivos digitales.

Tankas (cuentos infantiles) VII, VIII, IX

VII

La vanidad
Encuentra su castigo;
Un baile amargo
Que atormenta la mente.
El perdón: la modestia.

VIII

Cuál ciegas ratas
Ahogadas al rio
De la codicia.
Ingenuos ya pecamos
Y aún tienta la flauta.

IX

Cultivar oro
Con el sudor ajeno.
Oscura  usura
Que al apurar el lucro
Ha secado la mina.

Tankas (cuentos infantiles) IV, V, VI

IV

Triste cerilla
Que cobija los sueños.
Cuanta pobreza
Que nos hierve el silencio.
Y lloramos la muerte.

V

Cristal maldito
Enquistado en el alma.
Frío maltrato,
Cruel acoso al más débil.
Ni el llanto te redime.

VI

Calla su dolor
Por un sueño cumplido.
Radical cambio,
Superficial su imagen.
Espuma, aire y más nada.

Tankas (cuentos infantiles) I, II, III

I

¡Niña ingenua!
No regreses al bosque.
¿Qué vas a buscar?
En los ojos del lobo
Otra noche morirás.

II

Incomprendida.
Juventud y belleza
De mi pasaron.
Y lanzo al espejo
La súplica: ¡miénteme!

III

La verdad muere.
Marioneta sin hilos
Y sin conciencia.
Alérgico madero
Hinchado de mentiras.

Esto de hacer Tankas es un vicio. No sé si estoy en lo poéticamente correcto, pero me estoy divirtiendo mientras escribo. Y la verdad verdadera: la idea de los cuentos infantiles no sé de donde la he sacado.