La Ciudad IV

Old City at dawn por RomKri

Solo la ciudad
conoce sus edades.
Resguarda,
bajo cada capa de su piel curtida,
la sabiduría que el tiempo
no logró arrancarle.
Solo ella sabe de las estaciones
que han galopado sus paredes;
de los infortunios
y el rencor absurdo
que la vanidad dejó incrustados
en la soledad de sus calzadas.
Nadie
-nunca-
fue capaz de transcribir su voz;
de comprender las palabras
que aprendió,
golpe a golpe,
desde los cimientos que la acunaron;
de difamar sus ruinas
para silenciar los deseos
que siempre han intentado
mantener su frente erguida;
su mirada clavada
donde algún honesto pilar
ya no pudo entender su perpetuo delirio,
y terminó aceptando,
con la mansa queja del destino,
el fracaso en volver a afianzar
la visión de su altura.

Solo la ciudad
conoce sus edades.
Solo ella puede hablar
de los secretos que nacen
cuando las luces se quiebran;
de cada herida que ostenta,
con dignidad,
en su fachada infinita.
Y sin temor al reproche,
salir,
desnuda,
al fresco alivio de la aurora,
para gritarle a la noche
y reencontrarse a sí misma.

La ciudad III

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De susto en susto
vive la ciudad.
Cada día un sonido distinto
evocando una alarma;
un estallido indomable,
infame,
que humilla la calma
hasta en su más pesada insignia.

De susto en susto
vive la ciudad.
Acorralada por la inquina
de un incierto pasado.
Sufriendo el hedor
de una condena al silencio;
la amenaza constante
que oculta el rostro
donde no se percibe
su infértil mirada;
que cierra los ojos
para evitar el miedo
a su propio semblante;
que arraiga sus dudas
en toda calle huérfana,
hambrienta de idioma y bandera
que les redima el pecado.

De susto en susto
vive la ciudad.
Cada día en el centro
de un porfiado abandono,
que como lluvia estancada,
resistiendo el partir,
solo deja humedades;
pus rabiosa,
indigna al recuerdo,
pretendiendo contagiar su plaga
sin importarle quien sufra;
y tristes huellas viciadas
que no merecen pisadas.