Pesimismo

Deja ya de escuchar
el viejo rumor del hacha
sobre la madera indefensa;
de presentir el olor del fuego
ensangrentado en ruinas;
de vigilar al viento como duerme,
satisfecho,
sobre sus destrozos.

Deja ya de delatar al polvo
con el dedo que acusa
buscando argumentos;
de acreditar el fracaso de la luz,
para no comprender su brillo,
solo con el testimonio de las sombras;
de imaginar la traición del equilibrio
y renegar la virtud de su suerte.

Deja ya de decir que el camino
es solo alarmas veladas
esperando nerviosas bajo la bruma;
que no merece la pena tantear un cauce
con el temor al descuido;
que aquel bosque perdido no existe
mas que en desgarros suspendidos del aire
que asfixian, con lo impuro, la esperanza.

Deja ya de aparentar que vas por la vida
silbando una canción con lumbre,
cuando solo cargas melodías
que se apagan con el roce de los sueños.