El árbol

Han descuajado un árbol.”
Rafael Alberti

Todo se resume a esto:
esperar por el hacha
con inmóvil paciencia.
Mientras tanto vas bebiendo,
embriagándote de lluvia
en tu sedienta rutina;
curtiéndote al sol
sin permitir a las sombras
más alivio que el pactado;
aprendiendo,
conformando la apariencia en cada viento
aunque su furia te espante;
soñando
-¡¿despierto?!-
con unas raíces que te consientan saltar
más allá de esos anclajes
que te mantienen a salvo.