El Ángel del umbral del sueño

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Solo recuerdo haber escuchado
que las palabras se salvarían
de la quema nocturna.
Tu ya habías hecho tu trabajo:
bajaste al sótano
donde los secretos aguardaban,
húmedos y sombríos,
por la salvación de tus pasos.
Desnudaste el instinto
en el rincón adecuado
para que su sombra
no discrepara en enigmas
con la insumisa penumbra.
Sacudiste los recuerdos,
las ilusiones,
esas mansas y eternas arrendatarias
de quién sabe qué responsables locuras.
Y justo allí,
donde la noche,
con toda confianza,
recitaba sus mantras
para desvanecer
los imposibles del tiempo,
me alejé de tu rastro.
Solo recuerdo tu voz
desde la orilla donde el alma yacía,
repitiendo en su idioma
como una onda extenuada,
que las palabras se salvarían,
resucitarían en las primeras luces
de cualquier ventana.
Yo te creí,
rindiendo la conciencia
ante el despiste del sueño.
¿O fue quizás otro albor
el que mintió a la vigilia?

El ángel de la memoria

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…y el hombre
invirtió en recuerdos.
Esculpió con ellos
Cada pisada de las sombras,
todos los silencios
que ibas dejando a tu paso
sobre las cosas corrientes.
Se tomó muy en serio
construir un altar
para invocar tu presencia;
un sitio sagrado
donde suplicar la imagen,
la réplica exacta
de tus vuelos pasados;
un templo imperturbable
para sus ratos de nostalgia.
Humilde,
ingenuo
-Más que nada mortal-
solo quería hacer de tu hechura
una efigie perpetua,
amable y sublime,
que a la primera mirada
ahuyentara a los demonios
de la desmemoria;
que tratara al tiempo
como un triste juguete exiliado
ya aburrido de su oficio;
e intentar que la costumbre
no moldeara tu cuerpo
con su herramienta de olvido.

Imagen sacada de: https://www.carruthstudio.com/products/Angel-Memories-Votive.aspx

El ángel despertador

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¡Para ya de chillar,
maldita y madrugadora
aparición con alas!
Siempre escupiendo en mi cara
la dosis estricta,
la exacta medida
de ese sonido crispante
que tanto detesta
mi letargo nocturno.
Oportuno con la luz,
da igual el resquicio
que se cruce a tu paso,
parece que supieras
el momento preciso
para interrumpir mi sueño
en su más goloso instante.
¡Apiádate de mí!
¿No puedes ver,
por el ciego contrato
que has pactado en la noche,
por la voluntad de acero
para cumplir con tu voto,
que mis ojos no aguantan
todo el peso del mundo
en tan tempranos reflejos;
que mi cuerpo responde,
con un firme alegato,
a favor de la pereza
y su glorioso encanto?
Te lo suplico,
desde la cómoda calidez
con la que el lecho me abraza,
concédeme el deleite
de esos escasos minutos
donde hasta el reloj se olvida
de preguntar por tu nombre.

 

Imagen sacada de: https://www.figuren-shop.de

El Ángel de los números

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Apareces de improviso;
Vienes a opacar el espacio de las palabras,
A imponer tu lógica,
Tu matemática figura
En su expresión más tediosa.
Ya sé,
Solo tienes números para mí;
Cifras de aliento
Para que continúe
Haciendo cálculos
Sobre ventanas de aire;
Dígitos que se repiten
Como diminutas avecillas enjauladas,
Que vuelan de un lado a otro,
Se dispersan asustadas
Cuando las acechan las sombras
De tus rutinas
Y sus grisáceos caprichos.

Casi siempre me pregunto,
Cuando cierro mis ojos,
Hago así con la cabeza,
Y transformo la silla
En un oscuro abismo
Donde mi sueño,
Fugaz,
Derriba a placer la última barricada
De su resistencia,
Si deduces mi fatiga
Por las veces que te nombro,
Por los segundos que malgasto
Intentando que te marches;
Si adivinas,
De mi empacho,
Su medida,
Cuando ignoro tu estampa
Procurando percibir las letras,
Descubrir esos vocablos
Que le faltan a tu vuelo.

Desaparece por un tiempo.
Haz acto de presencia
Cuando tu frío discurso
No sea motivo de hastío.
No es que tu voz me moleste,
Pero tanta fórmula inconexa
De lo que anhelan mis horas,
Tanta ciencia inexpresiva
En dibujar los deberes
Que se amontonan cual polvo
En estos ojos cansados,
Me empalaga los sentidos,
Quiebra sin remedio,
Sin vuelta atrás,
Sin retorno,
La invisible realidad,
Creativa y variada,
Que va a esconderse en el viento.

El ángel que vino con la lluvia

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Para Lucía

Llovía.
El mundo giraba sereno en mi sueño,
Ajeno a los cielos y a sus decisiones;
Ignorando la voluntad de un ángel
Cuya luz bebía impaciencia
Para abrirse paso a su naturaleza.
Bajaba a la tierra
-Ese fue mi despertar-
En un día en que las nubes
Pusieron todo su empeño
En festejar en gris
Nuestro encuentro.
Parecía no importarle
Que sus alas se calasen,
Ni que el húmedo capricho de la lluvia
Empañara el milagro en su llegada.
-A mí tampoco-
Y corrí a su descenso;
No quería perder ni un minuto
De su primera imagen,
De su incipiente vuelo,
Que aunque fue frágil
Y lento,
Como desperezándose
Del sosiego,
De lo oscuro de la fuente
Donde forjó su semblante,
Me regalo lo divino
Del recuerdo de su vida,
Al posarse,
Indefensa,
Entre mis brazos.

Ángel de los sueños eróticos

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Baja hasta aquí
¿Quién te va a reconocer?
Tu rostro de esta noche será diferente;
Tu cuerpo nada más que un recuerdo
Que la brevedad abandonó
En el silencio de su instante.
Desciende a mi sueño
Sin temor,
Sin desconfianza,
Que nadie pronunciará tu nombre
Para interrumpir esa imagen
Que se forjó en el deseo;
Para hacerte regresar
A tu real fantasía.
Ven y surge en lo oscuro de mis sentidos,
Donde no existen ojos
Que puedan profanar tu vuelo;
Ocúltate en estas sombras
Y dedícame el único baile
Digno de un enigma
Que ni el alba pueda descifrar.
Y ese placer de viento
Que me regalarán tus alas
Al posarse incorpóreas
En esta piel que aún divaga,
Esa tormenta que trepida
Más allá del raciocinio,
Palidecerá lentamente
Cuando la claridad,
En sus eternos recelos,
Ya no pueda simular
Indiferencia.

Ángel de la madrugada

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Para Eva

De repente te escapas de la noche
En mitad de su espacio.
Abres los ojos,
Y maldices hacia adentro
La fragilidad de este sueño,
Su despiste nocturno
Que con acierto
Se ha vuelto rutina.
Desentumeces las alas
Con divino sigilo,
No quieres perturbar
La tranquilidad de las sombras,
La aparente calma en el dormitar
Del mundo de los mortales.
Y reconstruyes tu cuerpo en el aire,
Leves movimientos
En discreta conjunción con lo oscuro.
Y te paseas por sus dominios
Consciente de las fronteras,
Ya experta en los sonoros límites
Que te impone la madrugada;
Fingiendo un ascenso
En resignación con su altura
Y con el silencioso viento
Que se puede permitir,
En estos parajes,
Tu vuelo.

 

Imagen sacada de: http://weheartit.com/LysaFleury/collections/46924088-angel

Ángel de la primera vez

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¿Cómo podría recuperarte;
Hacerte volver de ese pasado
Donde naufragaste
Cuando se apagó el latido
Que asomaba en tu vuelo?
¿Qué hacer para recobrar tu aliento;
El sublime soplo del éxtasis;
La respiración que avivaba
El deseo de retenerte?

Quiero secuestrarte del mito,
De la fantasía de lo vivido;
De esa espuma de ola
Que aún sobrevive en la orilla
Pero que con acierto ya olvida
Cuál era el sabor de su mar.
Quiero rescatar tu figura,
Intacta y genuina,
De la prisión que ha dejado
Tanto viento,
Tanto polvo caído,
Y hacerla volar otra vez
Delante de estos ojos
Ávidos de memorias.

¿Volverás a cabalgar estos aires
Renaciendo la magia enterrada
En los cielos de antaño?
Al menos déjame
Un simple roce de alas,
La suerte del segundo,
El fugaz instante
Donde renace la esperanza
De reencontrar tu mirada.

Ángel del silencio

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Dicen que siempre
Tienes hambre de palabras;
Que ahogarías tu voz en sus aires
Si no te hubieras cortado las alas.
Dicen que creas tu lenguaje en lo oscuro,
Al borde del peligro del olvido;
Que regurgitas esas voces
Hasta convencerte que el sueño
-o la modorra-
No se llevarán lo que engendras,
No secuestrarán tus criaturas
En un sutil despiste de la memoria,
Y así poder recuperarlas
Cuando las sombras vayan menguando.
Dicen que no hablas,
Que no escribes en el viento
Solo para evitar el empacho
De la tranquilidad;
Por no perturbar,
Con inútiles ondas,
La silenciosa calma
En la superficie de ese espacio
Que te has reservado
Para respirar.
Dicen que del silencio
Ya solo escuchas el eco
De las piedras que cayeron
En tu alma.

Ángel de las pesadillas

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Vigilas mi sueño,
Ángel recurrente;
Sutil visita nocturna
De aparición impasible.
Aun no sé qué te atrae
A ser puntual en el espanto
De inquietar mi voluntad;
De fatigar mi espíritu inerte
Jadeando en el sosiego,
Interrogando el alma tendida.
Tu batir de alas
En este oscuro descanso,
Etéreo mundo sin reglas,
Me impacienta el latido
En un temblor de hielo
Que se hace quiste en la sangre.
Y el despertar se eterniza
Indagando en tus huellas,
Ansiando adivinar
Que advertencia has dejado
Al amparo de las sombras,
Que extraviado consejo
Les has dictado en tu idioma;
O si es un simple capricho
Para salvarme del sueño.

 

Imagen sacada de: http://www.fondosni.com