El Ángel de los números

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Apareces de improviso;
Vienes a opacar el espacio de las palabras,
A imponer tu lógica,
Tu matemática figura
En su expresión más tediosa.
Ya sé,
Solo tienes números para mí;
Cifras de aliento
Para que continúe
Haciendo cálculos
Sobre ventanas de aire;
Dígitos que se repiten
Como diminutas avecillas enjauladas,
Que vuelan de un lado a otro,
Se dispersan asustadas
Cuando las acechan las sombras
De tus rutinas
Y sus grisáceos caprichos.

Casi siempre me pregunto,
Cuando cierro mis ojos,
Hago así con la cabeza,
Y transformo la silla
En un oscuro abismo
Donde mi sueño,
Fugaz,
Derriba a placer la última barricada
De su resistencia,
Si deduces mi fatiga
Por las veces que te nombro,
Por los segundos que malgasto
Intentando que te marches;
Si adivinas,
De mi empacho,
Su medida,
Cuando ignoro tu estampa
Procurando percibir las letras,
Descubrir esos vocablos
Que le faltan a tu vuelo.

Desaparece por un tiempo.
Haz acto de presencia
Cuando tu frío discurso
No sea motivo de hastío.
No es que tu voz me moleste,
Pero tanta fórmula inconexa
De lo que anhelan mis horas,
Tanta ciencia inexpresiva
En dibujar los deberes
Que se amontonan cual polvo
En estos ojos cansados,
Me empalaga los sentidos,
Quiebra sin remedio,
Sin vuelta atrás,
Sin retorno,
La invisible realidad,
Creativa y variada,
Que va a esconderse en el viento.

Las calles

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Reposan las calles
De los excesos del día;
De pisadas sin alma,
Pasos con destino incierto;
De infernales pitidos,
Lamentos de ciudad atrapada.
A la tenue luz de las farolas
Aprovechan la penumbra
En calmar el picor
Del caucho hiriente,
De la presión de sus prisas.
Y en cada esquina se encuentran
Para contar los secretos
Que el viento,
A veces sabio, eterno siempre,
Les ha ido cediendo;
Para compartir las señales
Que entre polvo y despojos
Se han ido arraigando;
Tímidas indicaciones
Que moderan o avivan
Las dudas
Y los temores
Que vibran en su asfalto inmóvil.

Reposan las calles
Al silencio de las noches.
Desde su aparente descanso,
Siempre mirando hacia arriba,
Intentan mitigar la bruma
De los desatinos del día;
Acallar el eco de los sentidos
Que transitan cual fantasmas
Por sus arterias abiertas.

 

Imagen sacada de: https://www.flickr.com/photos/einfachalex