La ciudad II

Darkened Cities – Villes éteintes

Cae la noche,
y la ciudad,
desgastada de otra jornada
de sombras lentas,
pesadas,
incómodas;
vencida del asedio de los chirridos
que han atravesado sus paredes,
doblegado su espíritu de altura;
se olvida de su talle
de asfalto,
abandona su figura
de vidrio y acero;
y en cualquier instante
de aparente silencio
aprovecha para espiar al viento,
a las invisibles ráfagas
que se lo llevan todo,
que borran los restos de las prisas,
de las urgencias que dejan los días
en sus calles.
“Sóplame una historia
que me haga dormir”
Se le escucha susurrar
entre los derrotados sonidos
del metal ya frio y distendido.
“Sílbame un recuerdo,
perezoso a la verdad,
fiel y sincero,
que se deba solo a los sueños,
a sus ilusiones”
Y el viento,
allá en la cima
de su inmortal morada,
escucha su ruego,
el rezo inquieto
de quien busca un hechizo
para el descanso;
y le promete,
como de costumbre,
un despertar bendecido
por una claridad renovada.

Cae la noche,
y la ciudad,
poco a poco,
se va apagando.

Imagen sacada de: https://www.blancaberlingaleria.com/portfolios/darkened-cities/

Las calles

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Reposan las calles
De los excesos del día;
De pisadas sin alma,
Pasos con destino incierto;
De infernales pitidos,
Lamentos de ciudad atrapada.
A la tenue luz de las farolas
Aprovechan la penumbra
En calmar el picor
Del caucho hiriente,
De la presión de sus prisas.
Y en cada esquina se encuentran
Para contar los secretos
Que el viento,
A veces sabio, eterno siempre,
Les ha ido cediendo;
Para compartir las señales
Que entre polvo y despojos
Se han ido arraigando;
Tímidas indicaciones
Que moderan o avivan
Las dudas
Y los temores
Que vibran en su asfalto inmóvil.

Reposan las calles
Al silencio de las noches.
Desde su aparente descanso,
Siempre mirando hacia arriba,
Intentan mitigar la bruma
De los desatinos del día;
Acallar el eco de los sentidos
Que transitan cual fantasmas
Por sus arterias abiertas.

 

Imagen sacada de: https://www.flickr.com/photos/einfachalex