Ludopatía

Cada día apuesto,
inconsciente,
esa virtud confiada
que aparenta ser eterna.
Me juego, sin pensarlo,
todo el tiempo
que nunca vendrá a salvarme
en mis descuidos;
todo el tiempo
que no he podido retener,
ni haciendo trampas,
en la mano de mi suerte;
y más que nada,
todo el tiempo
que cargo,
como un recuerdo inerte,
como esa foto seca
y arrugada
donde el color ya se olvidó
de sus firmezas,
en la preocupación
de mi existencia.