Silencio I

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Quizás fue un encuentro casual.
Alguien te había dejado,
inmóvil,
en el sitio elegido.
Yo venía dando tumbos,
guiado por el azar
de un designio planeado,
marcado por un evento
severo y puntual,
y tropecé con tu imagen.
Mis miradas fueron flechas
intentando hacer blanco en tus ojos;
pero todas caían,
tímidas,
en terreno baldío,
sobre tu escudo
de apariencia inmutable.
Y se abrasó mi alma
en un vacío salvaje,
puro fuego,
voraz e insensible,
que incineró las palabras
antes que pudieran entonar,
del deseo,
su más vívida esperanza;
que desgarró sus virtudes,
sin piedad,
solo para invocar al silencio.

 

Participó en el reto de escritura de octubre “Escribir jugando” del blog de Lídia.

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