Maltrato

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¡Llora!
No dejes que tus ramas
finjan en silencio
el agravio de las estaciones.
Indefensa y desnuda
tu alma ya cede;
se percibe en su paisaje
el desolado aislamiento,
la suerte amarga,
el compromiso mellado
de unas raíces
que han consolado tu imagen
siempre al borde del abismo.
¡Grita!
al menos en lágrimas,
todas las injusticias
que inclinaron la balanza
hasta marchitar tu tronco;
para que te escuche el viento
y que su arrullo te anime;
para que se entere la lluvia
y redima tu llanto.

Me he decidido a participar en el reto de escritura de agosto “Escribir jugando” del blog de Lídia.