Maltrato

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¡Llora!
No dejes que tus ramas
finjan en silencio
el agravio de las estaciones.
Indefensa y desnuda
tu alma ya cede;
se percibe en su paisaje
el desolado aislamiento,
la suerte amarga,
el compromiso mellado
de unas raíces
que han consolado tu imagen
siempre al borde del abismo.
¡Grita!
al menos en lágrimas,
todas las injusticias
que inclinaron la balanza
hasta marchitar tu tronco;
para que te escuche el viento
y que su arrullo te anime;
para que se entere la lluvia
y redima tu llanto.

Me he decidido a participar en el reto de escritura de agosto “Escribir jugando” del blog de Lídia.

Aviso de tormenta

Volando - Flying (blanco y negro)

Nadie te explicó que la lluvia,
cuando duerme tras su drama,
no repetirá del llanto
el mismo sabor a fracaso.
Ni que la sed del aire,
en la insensata actuación
que provocó la tormenta,
tampoco volverá
a satisfacer la angustia
de su voraz injusticia
con similares lamentos,
aun sabiendo que la esencia
de esa liviana conducta,
que ahora descansa serena
en la nostalgia del sueño,
tornará a morir,
como una ingenua neblina,
en sus brazos.
Nadie te dijo,
inmóvil transeúnte,
que allí donde yació,
abandonado,
el húmedo cuerpo
de aquella frágil borrasca,
nunca más prosperaron
los reflejos incautos.
Y es por eso que aún predices,
que la imagen que recuerdas
de los grisáceos momentos
que ya secaron sus sombras,
volverá a asfixiar su rostro
en esas lágrimas mansas
cuándo se nuble tu estancia.

Imagen sacada de: https://www.flickr.com/photos/evaceprian