Me suena (o la sensación de que lo escribimos ya se ha escrito antes)

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Supongo que a muchos (para no pecar de absoluto y pensando que no soy un bicho raro) nos ha pasado alguna vez que, en medio de un proceso creativo donde involucramos a las palabras, nos ha invadido esa molesta duda de que lo que estamos escribiendo ya se ha escrito antes. Y no me refiero a la idea en sí, más bien a la combinación de palabras que estamos usando para describir, poéticamente o no, algún suceso, objeto, persona, sentimiento o lo que nos venga en… necesidad o musa mediante. ¿Qué hacemos en estos casos? ¿Nos quedamos con la duda y continuamos el camino de la escritura sin el sentimiento de culpa de no ser “originales”? ¿Consultamos a google todopoderoso en busca de respuesta y en dependencia del resultado (o del número de resultados) reordenamos las palabras o buscamos algún reemplazo sinonímico que no luzca tan mal en la composición? Yo en estas ocasiones recurro a este poema que me recuerda que…

Lo que he escrito
tiene a veces el aspecto gastado de algo escrito ya por otros
pero también mucho de lo que han escrito otros
lleva mi firma
en la eterna espiral yo soy igualmente una consecuencia y una referencia
las palabras vuelven siempre
las oscuras palabras cada cierto tiempo
toda palabra tiene pasado
toda palabra hizo ya el amor
pero no hay palabras de uso
cada palabra tiembla de nuevo
entre las manos del escritor

El poema se llama “Poética” y es de uno de mis escritores favoritos, Luis Rogelio Nogueras.

 

Imagen sacada de: https://c2.staticflickr.com/8/7311/11184831106_9638c68467_b.jpg

Fotografías

¡Ah! Esos momentos detenidos en el tiempo que viviran eternamente sin sufrir la fantasía y la desmemoria de los recuerdos. Esos instantes que solo podrán desaparecer en la mala suerte de una perdida o extravío; en un fatidico arranque de ira por una traición, un desacuerdo o alguna otra catástrofe personal. O que simplemente correrán la buena fortuna de poder desvanecerse con el tiempo; extinguirse en sus silenciosas y pacientes llamas. Cuanto desearía poder expresar esos momentos con esa simple y feroz emotividad como en este poema de uno de mis escritores favoritos…

Es lo mismo de siempre – Luis Rogelio Nogueras 

Estamos todos sentados a la mesa:
papá se reía, yo chupo un mango,
mamá corta el pan con su vestido a cuadros.

Entonces ocurrió el milagro:
Gerardito apretó el obturador de su
Kodak 120.

Ahora papá está enfermo
pero siempre ríe, yo estoy en otra parte
pero chupo un mango interminable,
mamá se pasará la muerte cortando el pan
con su vestido a cuadros.