Revoluciones

Desempolvando la herencia de mi padre

-Giras-
Ves pasar el tiempo
bajo la atenta tutela
de la aguda responsable
que da sonido a tus pasos.
-Giras-
“¿No he estado aquí otras veces?”
El polvo mantiene la misma actitud;
su antigua,
imperceptible
y firme constancia
para ir borrando el pasado.
-Giras-
Ya el eco no encaja
en su lejano murmullo,
en tu rasgado paisaje;
y el duro crujido
de cuando brotan memorias
va a fundirse,
camufla su etérea figura
con la primera cadencia,
agridulce en encantos,
que se cruza en la pista.
-Giras-
con el alma prometida a todo silencio;
recordando,
a cada pausa,
que del sublime destino
amputaron la consciencia.
-Giras-
y vuelves a girar;
hasta que se deja de escuchar
tu melódica armonía.