El poeta IV

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Di…
¿Después de toda esa esencia
que han sangrado tus dedos
aún te queda la duda?
Inmóvil,
en el umbral de los pasos
que reclaman sus huellas,
del oscuro camino
donde cada palabra
es un futuro peligro
para tus manos desnudas;
detenido bajo el intenso reflejo
de toda la luz
que engendró tu tintero,
ese fulgor,
manso y confiado,
que yace a tu espalda
iluminando lo andado.
Sabes de sobra
donde tu sombra te guía,
pero sigues pidiendo
esa respuesta imposible:
si eres tú el que busca,
o si eres solo
el que en la espera confía.

Me he decidido a participar en el reto de escritura de septiembre “Escribir jugando” del blog de Lídia.

El poeta III

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…y se perdió el poeta.
Fue a extraviarse
entre la misteriosa bruma
de las palabras intrincadas;
en medio del vocabulario,
en sus espacios ásperos,
intensos,
donde nadie más quiere adentrarse
para descifrar un sueño
o un desvelo.
Se precipitó a las metáforas
más escarpadas y enhiestas;
aquellas que le lanzaron tentaciones
sin necesidad de señuelos;
las que en plena caída al vacío
de la ingravidez de sus sentidos
le provocaron cosquillas
imposibles de eludir,
esas suaves heridas del vértigo
que sangran invisibles,
que duelen sin dejar vestigios,
que lo protegieron del juicio
y de la razón inapelables
de unas voces que advertían
del peligro del abismo.
Y se diluyó en las laderas
de esas imágenes
desprovisto de recelos,
como un niño en una piscina
de ilusiones multicolores.
Y se perdió…
Sin una cura para el regreso.

 

Cuadro: Wanderer Above the Sea of Fog (El caminante ante el mar de niebla) de 1818. Autor: Caspar David Friedrich.

El poeta II

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Te asusta el poeta.
Su último libro
Duerme en tu estante
Confiado del polvo.
Sus páginas,
Esclavas marcadas,
Reclusas del capricho;
Su corpórea figura,
Te aseguran regreso.

Te asusta el poeta
Después de haber saqueado su carne,
Roído sus huesos
Y amoldado el despojo
A tu instinto caníbal;
Después de naufragar
En una orgásmica marea
Donde sobraron palabras;
Y saber que resucitas,
Una y otra vez,
Al hambriento reclamo
De esa mirada sin pausas.

Te asusta el poeta.
Le temes a las lunas que sometió;
A los demonios que alimentaba
En sus noches de hastío;
A los fantasmas que en vida
Le drenaban el deseo.
Y te imaginas esos vientos
Que movían sus velas;
Y pierdes el sueño
Por su tinta dormida.

Te asusta el poeta
Y en silencio prohíbes
Que salga a la noche
A mendigar sus sombras,
A recorrer lo oscuro
Para exprimir la luz
Que esconde en sus entrañas.
Y poco a poco,
Temor a temor,
Lo vas perdiendo.

 

Imagen sacada de: https://www.flickr.com/photos/drew_photography/

El poeta I

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Alabamos al poeta
En su promiscuo andar por las palabras;
En su sed de mares y lunas
Para satisfacer las noches,
Las mareas.
Nos atrae su inquietud
De capturar la luz;
De someter las sombras
Hasta moldear sus recuerdos
Y cultivar lágrimas
O gemidos,
Esos hijos temporales del placer
Que nacen sin vergüenza
A desnudar su imagen.
Celebramos del poeta
El amasijo de carne con versos
Que nos estampa en el lecho;
El sudor de las palabras
Al término de un poema entre sábanas;
Su impredecible destreza
Para derramar la lluvia
En esos páramos
De misterio y codicia.
Alabamos al poeta
Cuando rescata y revive
Todos los sueños y anhelos
Que dejamos olvidados
En lo ingenuo de un tiempo
Que ha pasado con prisa.
Y decimos:
¡Ya es nuestro!

 

Imagen sacada de internet. (¡Está por todos lados! O_O)