Almohada

Sobre tu almohada de sueño…
¿Cuántas cosas vas dejando?
Las melodías del día
en partituras secretas.
Ese pasado ya seco
que guardabas en un libro
y alguna que otra mirada
volvió a lavarle la cara.
Conversaciones a medias
con algo oculto en la entraña
que se quejaba en el pecho.
La predicción de un latido
para iniciar la mañana.
Utópicas ilusiones
de hacer del mundo tu patio,
para olvidar la molestia
del atropello de un tiempo
que se resiste al destino.

Sobre tu almohada de sueño…
¿Acaso importa la noche
en su respuesta al deseo?
Con los anhelos que cumple
su siempre suave presencia
da igual la sombra que aceche.

Imagen sacada de: https://thompsoncenter.missouri.edu/2017/03/study-targets-sleep-challenges-children-autism-families/baby-1151348_1920/

El Ángel del umbral del sueño

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Solo recuerdo haber escuchado
que las palabras se salvarían
de la quema nocturna.
Tu ya habías hecho tu trabajo:
bajaste al sótano
donde los secretos aguardaban,
húmedos y sombríos,
por la salvación de tus pasos.
Desnudaste el instinto
en el rincón adecuado
para que su sombra
no discrepara en enigmas
con la insumisa penumbra.
Sacudiste los recuerdos,
las ilusiones,
esas mansas y eternas arrendatarias
de quién sabe qué responsables locuras.
Y justo allí,
donde la noche,
con toda confianza,
recitaba sus mantras
para desvanecer
los imposibles del tiempo,
me alejé de tu rastro.
Solo recuerdo tu voz
desde la orilla donde el alma yacía,
repitiendo en su idioma
como una onda extenuada,
que las palabras se salvarían,
resucitarían en las primeras luces
de cualquier ventana.
Yo te creí,
rindiendo la conciencia
ante el despiste del sueño.
¿O fue quizás otro albor
el que mintió a la vigilia?

El ángel de la memoria

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…y el hombre
invirtió en recuerdos.
Esculpió con ellos
Cada pisada de las sombras,
todos los silencios
que ibas dejando a tu paso
sobre las cosas corrientes.
Se tomó muy en serio
construir un altar
para invocar tu presencia;
un sitio sagrado
donde suplicar la imagen,
la réplica exacta
de tus vuelos pasados;
un templo imperturbable
para sus ratos de nostalgia.
Humilde,
ingenuo
-Más que nada mortal-
solo quería hacer de tu hechura
una efigie perpetua,
amable y sublime,
que a la primera mirada
ahuyentara a los demonios
de la desmemoria;
que tratara al tiempo
como un triste juguete exiliado
ya aburrido de su oficio;
e intentar que la costumbre
no moldeara tu cuerpo
con su herramienta de olvido.

Imagen sacada de: https://www.carruthstudio.com/products/Angel-Memories-Votive.aspx

Historia de otoño III

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¿Es la hora?
¡He esperado este instante tantas veces!
Imaginando mi caída
En el azar de un vuelo errante,
Salpicada por la lluvia,
Columpiada entre la niebla;
Ya casi incorpórea,
Traslúcida en mi deseo de reposo;
A punto de ser un sueño suicida
Que se asoma al abismo
De su despertar.

¿Es la hora?
Creo haber escuchado su resignación jadeante,
El desconsolado quejido
De un madero seco
Desvariando con el viento;
Y ese frío sollozo que estalla
A la proximidad de una ausencia,
Por saber lo inevitable
De una lánguida despedida,
De un adiós despojado de excusas
Para demorar su alegato.

Ya es hora.
Me voy a recorrer el camino del olvido;
A dejar que me arremoline
En su primer y último baile.
Me voy a conocer la tierra
Que esconderá mis secretos.
¡Ven viento!
Desata el invernal y dulce canto
Donde los recuerdos se duermen
Para mitigar sus nostalgias.
No me hagas esperar más.

Historia de otoño II

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Voy a entregar al viento
Estas últimas hojas;
Vencidas;
Desvanecidas en el arrullo,
En el apacible acunar del tiempo
Que trae del sueño
Su mas eterno descanso.
Me ha hecho saber
Que ya no puedo dar sostén
A la incómoda levedad
Que las sostiene;
Que en vano
Intento aferrarme,
Con demencial angustia,
fingiendo indiferencia,
A sus lejanos espíritus
Ya desechos y marchitos.
Espero que no me esconda sus vuelos;
No intentaré descubrir
El camino de las huellas
Que dibujarán en su regazo.
Prometo dejarlas dormir
Al amparo de la lluvia,
Bajo un manto de nieve…
No iré a buscarlas
Donde quiera que las oculte,
Ni preguntaré en que suelo las posará
Para dar sosiego a sus restos;
En que raíz
-O en que olvido-
Va a abandonar sus migajas.
Solo quiero sentir como se alejan,
La fría y húmeda sensación de una partida,
Hasta perder el recuerdo,
De que cierta vez,
Fueron savia en mis ramas.

Imagen sacada de: http://m.blog.daum.net/susank/3513?categoryId=12