La ciudad II

Darkened Cities – Villes éteintes

Cae la noche,
y la ciudad,
desgastada de otra jornada
de sombras lentas,
pesadas,
incómodas;
vencida del asedio de los chirridos
que han atravesado sus paredes,
doblegado su espíritu de altura;
se olvida de su talle
de asfalto,
abandona su figura
de vidrio y acero;
y en cualquier instante
de aparente silencio
aprovecha para espiar al viento,
a las invisibles ráfagas
que se lo llevan todo,
que borran los restos de las prisas,
de las urgencias que dejan los días
en sus calles.
“Sóplame una historia
que me haga dormir”
Se le escucha susurrar
entre los derrotados sonidos
del metal ya frio y distendido.
“Sílbame un recuerdo,
perezoso a la verdad,
fiel y sincero,
que se deba solo a los sueños,
a sus ilusiones”
Y el viento,
allá en la cima
de su inmortal morada,
escucha su ruego,
el rezo inquieto
de quien busca un hechizo
para el descanso;
y le promete,
como de costumbre,
un despertar bendecido
por una claridad renovada.

Cae la noche,
y la ciudad,
poco a poco,
se va apagando.

Imagen sacada de: https://www.blancaberlingaleria.com/portfolios/darkened-cities/

Tiempo I

Recuerda.
Vuelve en la memoria
a ese débil instante
cuando todo parecía eterno;
a la jaula donde ilusión y certeza
compartían el mismo grano,
la misma gota reprimida
en el embrión del llanto,
lágrima ingenua del caos
con un sabor a infinito
que terminó por deslizarse
a los labios de la nada.
Recuerda y di,
si la compasión alguna vez
dejó huella en tu habla,
como aprendiste el lenguaje
para controlar la libertad
con tu mirada;
como lograste inventar
la gravedad de las sombras
para que tus palabras
encontraran los límites del deseo.
Recuerda,
por favor,
no dejes a la duda
ser el insensible clavo,
el instrumento oportuno
para consumar la amargura
antes que irrumpa el silencio;
y di,
con el más claro semblante
aunque de hipocresía estés harto,
que esa absurda manía
de provocar en los recuerdos
frustración,
pesimismo,
desnudando a la nostalgia
cuando el regreso
ya se sabe inútil,
ha sido solo el engaño
que tu hacedor te ha confiado
para dejarnos a oscuras.

Imagen sacada de: https://www.ibtimes.co.uk/big-bang-big-bounce-our-universe-formed-after-another-collapsed-itself-1570426

Viento VIII

Ya no sé,
viento,
si es la locura en tu espíritu
o la lucidez de tu alma
la pauta que rige
el misterio en tus actos;
esa luz constante,
implacable,
que a su paso resucita,
una a una,
las limallas olvidadas de esta vida;
que barre la nada
en los espacios colmados
de sueños huérfanos;
que pisa las sombras
de todo recuerdo
cuando comienzan a extinguirse
las verdades en sus ojos.

Ya no sé,
viento;
no puedo dar por cierto lo sublime,
ni lo ordinario
que han hecho suyas tus huellas;
porque descubrí al fantasma
del perdón y el destierro,
a ese ser que he creído
figura mansa de la ilusión,
del miedo,
como silbaba en tus brazos
para asustar los silencios;
porque ya me despistan los tonos
con que soplas desempolvando las cosas,
y los húmedos lamentos de las lágrimas
en el duelo que le guardas,
quién sabe dónde,
a la nostalgia.

Ya no sé,
viento,
cuál será el camino
dónde vas a descansar
con tu carga de historias;
la forma que adoptarás
para mitigar las ausencias
que quebraron la claridad
en su mañana más cruda;
ni la estrategia para condenar,
al olvido de las noches,
esos exilios que se han abierto
ante los sueños más dulces.

Ya no sé,
viento.
Ya nada sé.

Imagen sacada de https://www.flickr.com/photos/koeb/6351151789

El ángel de la memoria

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…y el hombre
invirtió en recuerdos.
Esculpió con ellos
Cada pisada de las sombras,
todos los silencios
que ibas dejando a tu paso
sobre las cosas corrientes.
Se tomó muy en serio
construir un altar
para invocar tu presencia;
un sitio sagrado
donde suplicar la imagen,
la réplica exacta
de tus vuelos pasados;
un templo imperturbable
para sus ratos de nostalgia.
Humilde,
ingenuo
-Más que nada mortal-
solo quería hacer de tu hechura
una efigie perpetua,
amable y sublime,
que a la primera mirada
ahuyentara a los demonios
de la desmemoria;
que tratara al tiempo
como un triste juguete exiliado
ya aburrido de su oficio;
e intentar que la costumbre
no moldeara tu cuerpo
con su herramienta de olvido.

Imagen sacada de: https://www.carruthstudio.com/products/Angel-Memories-Votive.aspx

Revoluciones

Desempolvando la herencia de mi padre

-Giras-
Ves pasar el tiempo
bajo la atenta tutela
de la aguda responsable
que da sonido a tus pasos.
-Giras-
“¿No he estado aquí otras veces?”
El polvo mantiene la misma actitud;
su antigua,
imperceptible
y firme constancia
para ir borrando el pasado.
-Giras-
Ya el eco no encaja
en su lejano murmullo,
en tu rasgado paisaje;
y el duro crujido
de cuando brotan memorias
va a fundirse,
camufla su etérea figura
con la primera cadencia,
agridulce en encantos,
que se cruza en la pista.
-Giras-
con el alma prometida a todo silencio;
recordando,
a cada pausa,
que del sublime destino
amputaron la consciencia.
-Giras-
y vuelves a girar;
hasta que se deja de escuchar
tu melódica armonía.

Los vivos

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No me aguardaron los vivos;
Llegué tarde a despedirlos.
Por descansar sus memorias
Con ciegas prisas actuaron;
Y en las urgencias dictadas,
Exigentes, singulares,
De algún azar del destino,
Partieron.

No me aguardaron los vivos,
Ni sus fantasmas;
Que aunque eternos y prestos
A provocar los recuerdos,
Con sus espectros heridos
Por la distancia, por el vacío,
Hasta en lo oscuro del sueño
Ignoraron mi presencia.

No me aguardaron los vivos,
Solo sus restos
Se quedaron para hablarme;
El lastre de toda una cuesta,
Su peso en polvo,
En posos silentes y encerrados
Que me pidieron ayuda
Para eludir al olvido.

No me aguardaron los vivos;
Quizás del tiempo fue culpa.
¿O es que a mi miedo al tormento
De presenciar sus tropiezos,
Sus débiles pasos que en desconfianza
Del firme suelo ya andaban,
Por evitar los suspiros
Se le olvidó estar alerta?

No me aguardaron los vivos
-Nunca han sabido esperarme-

Espejo

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El viejo bosque amanece.
En su espejo de agua,
Donde el tiempo responde
Con impávida pereza,
Toda criatura examina,
De su imagen,
El somnoliento reflejo.
En la serena nostalgia
Que del cristal
El recuerdo despierta,
Indiscretas,
Resucitan las sombras
De un pasado imprudente.
De repente se escucha,
Entre el tupido silencio,
Como escapando a un espanto,
El desgarrado graznido
De una angustiada memoria
Que hacia el olvido ya viaja.

Palco de sol

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A su palco de sol
Se asoma cada día.
Frágil es su estampa,
Ese legado del tiempo
Y la tozudez en la naturaleza
Que lo define.

Lenta y débil
Va a por la luz,
A por su nítida esencia
Que nunca será opacada
Por lo oscuro
De una representación cualquiera;
Por la inevitable inercia
Del último acto
De una obra sin pausas.

Puntual en su presencia
De todas las mañanas
Observa la escena
En su habitual espontáneo.
Allá abajo la luz
Toma matices más suaves,
Y en urgencia constante
Se ilumina en cada rostro.

Pero en su calma platea
Tal parece que la prisa
Se ha extinguido,
Ha expirado en su figura;
Y la pureza en los rayos
Que han respondido en su rostro
Ya no reluce a sus anchas.

¿A qué apagado horizonte
Diriges la mirada?
¿Qué recuerdos intentas atrapar
En sus intactos retazos?
¿Qué memorias no querrás
Que se las lleven las sombras?

A su palco de sol
Se asoma cada día.
Y cada día…
Suspiro.

 

Este poema viene un poco a explicar mi último Tanka. La imagen es de una ancianita que todos los días sale a coger el sol en el balcón que queda justo delante de donde trabajo. Creo que con eso ha quedado todo claro, no? 😉

Ángel de la primera vez

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¿Cómo podría recuperarte;
Hacerte volver de ese pasado
Donde naufragaste
Cuando se apagó el latido
Que asomaba en tu vuelo?
¿Qué hacer para recobrar tu aliento;
El sublime soplo del éxtasis;
La respiración que avivaba
El deseo de retenerte?

Quiero secuestrarte del mito,
De la fantasía de lo vivido;
De esa espuma de ola
Que aún sobrevive en la orilla
Pero que con acierto ya olvida
Cuál era el sabor de su mar.
Quiero rescatar tu figura,
Intacta y genuina,
De la prisión que ha dejado
Tanto viento,
Tanto polvo caído,
Y hacerla volar otra vez
Delante de estos ojos
Ávidos de memorias.

¿Volverás a cabalgar estos aires
Renaciendo la magia enterrada
En los cielos de antaño?
Al menos déjame
Un simple roce de alas,
La suerte del segundo,
El fugaz instante
Donde renace la esperanza
De reencontrar tu mirada.