Historia de otoño III

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¿Es la hora?
¡He esperado este instante tantas veces!
Imaginando mi caída
En el azar de un vuelo errante,
Salpicada por la lluvia,
Columpiada entre la niebla;
Ya casi incorpórea,
Traslúcida en mi deseo de reposo;
A punto de ser un sueño suicida
Que se asoma al abismo
De su despertar.

¿Es la hora?
Creo haber escuchado su resignación jadeante,
El desconsolado quejido
De un madero seco
Desvariando con el viento;
Y ese frío sollozo que estalla
A la proximidad de una ausencia,
Por saber lo inevitable
De una lánguida despedida,
De un adiós despojado de excusas
Para demorar su alegato.

Ya es hora.
Me voy a recorrer el camino del olvido;
A dejar que me arremoline
En su primer y último baile.
Me voy a conocer la tierra
Que esconderá mis secretos.
¡Ven viento!
Desata el invernal y dulce canto
Donde los recuerdos se duermen
Para mitigar sus nostalgias.
No me hagas esperar más.

Historia de otoño II

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Voy a entregar al viento
Estas últimas hojas;
Vencidas;
Desvanecidas en el arrullo,
En el apacible acunar del tiempo
Que trae del sueño
Su mas eterno descanso.
Me ha hecho saber
Que ya no puedo dar sostén
A la incómoda levedad
Que las sostiene;
Que en vano
Intento aferrarme,
Con demencial angustia,
fingiendo indiferencia,
A sus lejanos espíritus
Ya desechos y marchitos.
Espero que no me esconda sus vuelos;
No intentaré descubrir
El camino de las huellas
Que dibujarán en su regazo.
Prometo dejarlas dormir
Al amparo de la lluvia,
Bajo un manto de nieve…
No iré a buscarlas
Donde quiera que las oculte,
Ni preguntaré en que suelo las posará
Para dar sosiego a sus restos;
En que raíz
-O en que olvido-
Va a abandonar sus migajas.
Solo quiero sentir como se alejan,
La fría y húmeda sensación de una partida,
Hasta perder el recuerdo,
De que cierta vez,
Fueron savia en mis ramas.

Imagen sacada de: http://m.blog.daum.net/susank/3513?categoryId=12

La Vela

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El prodigio de la vela yace en cera;
El milagro de la llama se ha hecho humo.
Ingrávidas memorias que se mecen
En la calma permanente de lo oscuro.
Mientras erguida y orgullosa
Defendía su fulgor
En esa esquina;
Mientras su cuerpo desnudo
Platicaba en el silencio con las sombras,
En hipnótico vaivén de certezas y recelos;
En ilegible sangrar de quimeras
Y algunas verdades
Que salpicaban del día;
Con su luz nos recordaba
A no falsear deseos
En los siempre oscilantes
Imprevistos del viento;
A no rendir los sueños
Descuidando sus retazos
A los pies de los desvelos,
Sin el intento de alumbrar la noche
Aun sabiendo lo fugaz
De su presencia.

Historia de otoño I

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Le arrancaba las hojas
Que el amable otoño
Le estaba borrando.
“Para que no te atormenten
En el invierno”
Le dijo con voz de viento.
Sabía que le mentía:
Ese cobijo en sus ramas
Solo podía ser savia.
No pudo evitar derramar
Un llanto tímido y frío
Sobre su seco tronco,
Arrugado y herido,
Ya casi vencido por el tiempo.
Solo el consuelo
De que le despojaba
Un peso innecesario
Le hacía continuar.
Y desplegó
Un etéreo manto gris
Para que no viera
En donde las escondía.

Imagen sacada de: http://getbg.net/

Ángeles de los lugares

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¡Ángeles!
Fantasmas de los lugares,
De las palabras;
Demonios del instante
Que transgreden el reposo del recuerdo;
El falso letargo de la huella de un tiempo
Que es pasado solo por no ser tangible.
Ángeles de cadencias,
De siluetas y sombras;
De recodos,
Papeles,
Visiones,
Aromas.
Ángeles de despedidas y encuentros
Que con un suspiro de viento,
Un recorte de luz,
El ángulo de una imagen traspuesta en la sorpresa
Son capaces de avivar la ira,
El llanto,
El orgullo,
La risa.
Diestros en la mágica memoria
Del “una vez”,
En lo extraordinario
De un “si acaso”,
Despliegan sus alas para afianzar la ternura
O dar resguardo a lo oscuro.
Pobladores insensatos
De las cosas y los espacios comunes
De alguna estación ya caída;
Aparecen sin sosiego,
Golpean,
Se quedan;
Ángeles,
Demonios,
Fantasmas,
Deseos.

 

Imagen sacada de: http://www.mgsrvr.com/d4bc6b053d7400013a848ec64aa4bcbb.jpeg

Recuerdos

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El azar a veces,
A ratos el deseo.
Una suerte de palabras que aparecen por voluntad
O sorpresa,
Por destino o reclamo.
No sé si es virtud,
Vicio,
Claridad,
Imprudencia;
Hipocresía de esta tendencia a no olvidar;
Simple nostalgia
O costumbre;
Ansias de saber que respiré algún día.
Pero este afán por revolver papeles,
Precipitar fantasmas
Y acudir al delirio de lo que no tiene olvido,
Me tienta,
Engaña,
Asusta,
Trepida.
Y es imposible ser sordo,
Prudente;
Eludir el designio de lo ingenuo
O tratar con mesura lo espontáneo;
Por azar o deseo,
Da igual.

 

Revolviendo un poco los .doc de antaño he encontrado esto. Creo recordar que lo escribí por el 2003, cuando Windows XP triunfaba y yo comenzaba a organizar mis escritos en archivos digitales.

Fotografías

¡Ah! Esos momentos detenidos en el tiempo que viviran eternamente sin sufrir la fantasía y la desmemoria de los recuerdos. Esos instantes que solo podrán desaparecer en la mala suerte de una perdida o extravío; en un fatidico arranque de ira por una traición, un desacuerdo o alguna otra catástrofe personal. O que simplemente correrán la buena fortuna de poder desvanecerse con el tiempo; extinguirse en sus silenciosas y pacientes llamas. Cuanto desearía poder expresar esos momentos con esa simple y feroz emotividad como en este poema de uno de mis escritores favoritos…

Es lo mismo de siempre – Luis Rogelio Nogueras 

Estamos todos sentados a la mesa:
papá se reía, yo chupo un mango,
mamá corta el pan con su vestido a cuadros.

Entonces ocurrió el milagro:
Gerardito apretó el obturador de su
Kodak 120.

Ahora papá está enfermo
pero siempre ríe, yo estoy en otra parte
pero chupo un mango interminable,
mamá se pasará la muerte cortando el pan
con su vestido a cuadros.