Tiempo III

Algún día te vas a separar
de ese beso infinito
que le robaste al espacio.
Tus labios cansados,
tu lengua ya marchita
volverán a su calma,
tornarán al origen de lo prudente,
como quien regresa a casa
vencido,
desilusionado,
después de buscar,
entre el azar y lo incierto,
una chispa de locura.
No serás nadie
-ni nada-
en ese instante en que el silencio
tomará posesión de tu sino;
ni escucharás la queja grave
que siempre frenaba
la inercia en tu equilibrio;
ni sentirás al latido apagarse
ante toda la miseria
que dejo la usura,
el egoísmo de una vida ciega
que giraba y giraba
sin importarle tu alma.
Algún día volverás,
retornarás al momento
cuando despertó tu sueño,
y solo será para volver a nacer
sin el dolor de la existencia,
sin la memoria
de un signo errante;
para hacer brotar la esperanza
donde lo divino
siempre ha sido umbrío,
indescifrable,
con la indudable sensación
de que cada minuto de la virtud
que le dio nombre a tu aliento,
ya había ahogado su murmullo
en algún océano extinto;
y volverá a resoplar,
por las mismas soledades,
en cualquier viento nonato
que hará del polvo
tu más fiel compañía.

Regreso

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Con estos escritos comencé mi recorrido por este blog y quizás también una nueva etapa en mi poesía. Los vuelvo a compartir pues creo que se merecen una segunda oportunidad. Bueno, por eso y porque ando un poco falto de imaginación…

Regreso

I

Me voy a aullarle a la luna.
Dejo atrás la ciudad y sus puertas;
El número exacto de pasos
Para llegar a casa;
Y ese lugar donde esquino
Pensamientos y desvelos.

Estoy cansado de la manta, del abrigo;
De esta piel marcada de besos y espinas;
Del paso de los años sobre mis huesos.

Vencido por los recuerdos
Y los límites para el olvido;
Aun sin la certeza de la razón de mi deseo,
Me voy, regreso al bosque.

Quiero aullarle a la luna;
O simplemente
Correr detrás de una manada,
Aunque solo sean sombras.

II

¡Escucha!
Ahí está el bosque
En su oscura cercanía.
¿Sabes quién grita en las sombras…
-Es el silencio:
Su frio encanto-
Quién habita en la espesura?
-El tiempo:
Su gentil espanto-
Camino adelante…
Las huellas que ha tatuado el viento;
Las ramas humilladas de un otoño;
El eco de la luna en su sereno.
¡Escucha!

III

He recuperado ese primitivo andar
Sobre piedras y raíces;
La sensación de la piel desnuda
Que respira en la hojarasca.

He vuelto a beber de la humedad
De las cortezas;
A satisfacer mis manos
Con la sangre de hurgar en tierra.

Puedo sentir el latir del bosque a cada paso;
Como se quiebra la luz entre las ramas…
Al animal que habita donde despierta la luna.

¡He regresado!