El árbol

Han descuajado un árbol.”
Rafael Alberti

Todo se resume a esto:
esperar por el hacha
con inmóvil paciencia.
Mientras tanto vas bebiendo,
embriagándote de lluvia
en tu sedienta rutina;
curtiéndote al sol
sin permitir a las sombras
más alivio que el pactado;
aprendiendo,
conformando la apariencia en cada viento
aunque su furia te espante;
soñando
-¡¿despierto?!-
con unas raíces que te consientan saltar
más allá de esos anclajes
que te mantienen a salvo.

Los días pasan…

Interpretación de “Sol de Mañana” de Edward Hopper para portada de “La desaparición de Stephanie Mailer

Ven noche
Suene el reloj
Los días pasan
Yo no.

G. Apollinaire.

Me muevo ajeno
a cualquier calendario.
Los días son sumas
de las mismas palabras;
restas de tiempo
sobre sus hojas en blanco.
Ando con sueño de este mundo;
con pereza de cualquier otro.
Tengo el espíritu cansado
y los hombros
que ya no sostienen
ni el peso del aire.
Mantengo abierta la ventana
que me cuenta
la noche y el día;
una abertura
para contemplar
las direcciones del viento;
los caminos
por los que algunos van
y otros vienen
-el sentido lo imagino
con la voluntad del aliento-
por los que algunos se van,
y otros…
¡qué más da!
¿Valdrá la pena
seguir adivinando,
en números y fórmulas,
con frases caducas
que regurgitan su ira,
este infinito que se alarga
repitiendo los pasos;
el avaro universo
que solo compensa
mi vista extenuada,
la mente irascible,
el músculo apagado,
con unos soles fugaces?

Me muevo ajeno
a cualquier calendario.
“Los días pasan,
yo no.”

El Ángel de los números

Angel-numbers

Apareces de improviso;
Vienes a opacar el espacio de las palabras,
A imponer tu lógica,
Tu matemática figura
En su expresión más tediosa.
Ya sé,
Solo tienes números para mí;
Cifras de aliento
Para que continúe
Haciendo cálculos
Sobre ventanas de aire;
Dígitos que se repiten
Como diminutas avecillas enjauladas,
Que vuelan de un lado a otro,
Se dispersan asustadas
Cuando las acechan las sombras
De tus rutinas
Y sus grisáceos caprichos.

Casi siempre me pregunto,
Cuando cierro mis ojos,
Hago así con la cabeza,
Y transformo la silla
En un oscuro abismo
Donde mi sueño,
Fugaz,
Derriba a placer la última barricada
De su resistencia,
Si deduces mi fatiga
Por las veces que te nombro,
Por los segundos que malgasto
Intentando que te marches;
Si adivinas,
De mi empacho,
Su medida,
Cuando ignoro tu estampa
Procurando percibir las letras,
Descubrir esos vocablos
Que le faltan a tu vuelo.

Desaparece por un tiempo.
Haz acto de presencia
Cuando tu frío discurso
No sea motivo de hastío.
No es que tu voz me moleste,
Pero tanta fórmula inconexa
De lo que anhelan mis horas,
Tanta ciencia inexpresiva
En dibujar los deberes
Que se amontonan cual polvo
En estos ojos cansados,
Me empalaga los sentidos,
Quiebra sin remedio,
Sin vuelta atrás,
Sin retorno,
La invisible realidad,
Creativa y variada,
Que va a esconderse en el viento.