Viento VII

Viento de orilla;
suave brisa
que te camuflas en la sensación
de lo eterno.
Si de mis ojos has podido sacar
más de una mirada
para reír o llorar,
sin temor,
entre el horizonte
y el tiempo que ya inerte
nos murmura abatido
¿por qué no serenas
el vestigio de incertidumbre
que se vislumbra en tu cauce?
Si en esa gélida oscilación
que cala y subyuga la piel
con tu más mínimo canto,
pudieras suspender,
de una afirmación estable,
todo el instante
donde el pensamiento decide su guía;
si después de sentir la confirmación
a toda la arena que aún resta
por descender a mis manos,
supieras legarme,
de tu incansable andadura,
paciencia,
equilibrio,
descanso…
me quedaría esta vida.