Viento VIII

Ya no sé,
viento,
si es la locura en tu espíritu
o la lucidez de tu alma
la pauta que rige
el misterio en tus actos;
esa luz constante,
implacable,
que a su paso resucita,
una a una,
las limallas olvidadas de esta vida;
que barre la nada
en los espacios colmados
de sueños huérfanos;
que pisa las sombras
de todo recuerdo
cuando comienzan a extinguirse
las verdades en sus ojos.

Ya no sé,
viento;
no puedo dar por cierto lo sublime,
ni lo ordinario
que han hecho suyas tus huellas;
porque descubrí al fantasma
del perdón y el destierro,
a ese ser que he creído
figura mansa de la ilusión,
del miedo,
como silbaba en tus brazos
para asustar los silencios;
porque ya me despistan los tonos
con que soplas desempolvando las cosas,
y los húmedos lamentos de las lágrimas
en el duelo que le guardas,
quién sabe dónde,
a la nostalgia.

Ya no sé,
viento,
cuál será el camino
dónde vas a descansar
con tu carga de historias;
la forma que adoptarás
para mitigar las ausencias
que quebraron la claridad
en su mañana más cruda;
ni la estrategia para condenar,
al olvido de las noches,
esos exilios que se han abierto
ante los sueños más dulces.

Ya no sé,
viento.
Ya nada sé.

Imagen sacada de https://www.flickr.com/photos/koeb/6351151789

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Almohada

Sobre tu almohada de sueño…
¿Cuántas cosas vas dejando?
Las melodías del día
en partituras secretas.
Ese pasado ya seco
que guardabas en un libro
y alguna que otra mirada
volvió a lavarle la cara.
Conversaciones a medias
con algo oculto en la entraña
que se quejaba en el pecho.
La predicción de un latido
para iniciar la mañana.
Utópicas ilusiones
de hacer del mundo tu patio,
para olvidar la molestia
del atropello de un tiempo
que se resiste al destino.

Sobre tu almohada de sueño…
¿Acaso importa la noche
en su respuesta al deseo?
Con los anhelos que cumple
su siempre suave presencia
da igual la sombra que aceche.

Imagen sacada de: https://thompsoncenter.missouri.edu/2017/03/study-targets-sleep-challenges-children-autism-families/baby-1151348_1920/

El Ángel del umbral del sueño

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Solo recuerdo haber escuchado
que las palabras se salvarían
de la quema nocturna.
Tu ya habías hecho tu trabajo:
bajaste al sótano
donde los secretos aguardaban,
húmedos y sombríos,
por la salvación de tus pasos.
Desnudaste el instinto
en el rincón adecuado
para que su sombra
no discrepara en enigmas
con la insumisa penumbra.
Sacudiste los recuerdos,
las ilusiones,
esas mansas y eternas arrendatarias
de quién sabe qué responsables locuras.
Y justo allí,
donde la noche,
con toda confianza,
recitaba sus mantras
para desvanecer
los imposibles del tiempo,
me alejé de tu rastro.
Solo recuerdo tu voz
desde la orilla donde el alma yacía,
repitiendo en su idioma
como una onda extenuada,
que las palabras se salvarían,
resucitarían en las primeras luces
de cualquier ventana.
Yo te creí,
rindiendo la conciencia
ante el despiste del sueño.
¿O fue quizás otro albor
el que mintió a la vigilia?

El ángel despertador

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¡Para ya de chillar,
maldita y madrugadora
aparición con alas!
Siempre escupiendo en mi cara
la dosis estricta,
la exacta medida
de ese sonido crispante
que tanto detesta
mi letargo nocturno.
Oportuno con la luz,
da igual el resquicio
que se cruce a tu paso,
parece que supieras
el momento preciso
para interrumpir mi sueño
en su más goloso instante.
¡Apiádate de mí!
¿No puedes ver,
por el ciego contrato
que has pactado en la noche,
por la voluntad de acero
para cumplir con tu voto,
que mis ojos no aguantan
todo el peso del mundo
en tan tempranos reflejos;
que mi cuerpo responde,
con un firme alegato,
a favor de la pereza
y su glorioso encanto?
Te lo suplico,
desde la cómoda calidez
con la que el lecho me abraza,
concédeme el deleite
de esos escasos minutos
donde hasta el reloj se olvida
de preguntar por tu nombre.

 

Imagen sacada de: https://www.figuren-shop.de

Conversaciones matutinas con el agua

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Concéntrate,
Olvida la fría timidez que la noche,
Con premeditación,
Inoculó en tus arterias.
A estas horas ya la almohada,
Con dócil paciencia,
Pronunció el último quejido
De su tortura nocturna;
Y dejó escapar,
Rescatando el semblante,
La gravedad de las zozobras
Que asfixiaban su imagen.

Yo he salido confiado
A encontrarme con tu abrazo
Aún envuelto en penumbras,
Casi ciego al escenario,
A esos indicios del mundo
Que se filtran en lo oscuro
Como un misterio de luces
En un teatro vacío;
Intentando frenar la osadía
De esos guiños lascivos
Que me lanzaban las sombras
Para recuperar mi pereza.

Desgárrame el sueño,
Roe cada esquina de su calma
Con tu excitado apetito;
Redúcelo a vapores,
Que se estampe en las paredes
Hasta que su apática mirada
Se disipe como una prófuga neblina;
Embístelo donde su piel rendida
No pueda ignorar la pasión de tu mordida,
Ni a la fiel indolencia que le acoge
Le queden ganas de resistirse
A la mañana.

Soñador

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Un día te perderás
En las sombras
De tus propios desvelos;
Y preguntarás,
Como quien busca salida
A un insomnio
Ya hacia el final de la noche:
¿Dónde está el soñador?
¿Dónde sus sueños?
Y recordarás
El idioma que pudiste aprender
Para hablarle a lo oscuro;
Las palabras que prometían
Penetrar los secretos
Para saquear sus destrezas;
Ese lenguaje que a un mortal
No le permite la duda,
Y le convence a robar,
De lo eterno,
Unas migajas sin nombre.
Pero la memoria
De esas promesas tan vagas,
Perezosas suicidas
Que olvidaron su oficio
Sin probar luz alguna,
No te hará recobrar el camino,
Aunque en inocente demencia
La disfraces con engaños.

 

Imagen sacada de: https://fear-sas.deviantart.com/art/Sad-Dreamer-wallpaper-251567797

Ángel de la madrugada

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Para Eva

De repente te escapas de la noche
En mitad de su espacio.
Abres los ojos,
Y maldices hacia adentro
La fragilidad de este sueño,
Su despiste nocturno
Que con acierto
Se ha vuelto rutina.
Desentumeces las alas
Con divino sigilo,
No quieres perturbar
La tranquilidad de las sombras,
La aparente calma en el dormitar
Del mundo de los mortales.
Y reconstruyes tu cuerpo en el aire,
Leves movimientos
En discreta conjunción con lo oscuro.
Y te paseas por sus dominios
Consciente de las fronteras,
Ya experta en los sonoros límites
Que te impone la madrugada;
Fingiendo un ascenso
En resignación con su altura
Y con el silencioso viento
Que se puede permitir,
En estos parajes,
Tu vuelo.

 

Imagen sacada de: http://weheartit.com/LysaFleury/collections/46924088-angel