Instrucciones para… II

Escapar.
Alejarse de esta tierra mansa,
de su roce fatal.
Correr en dirección contraria
a su viejo abrazo;
al apretón porfiado
que se resiste a olvidarnos.
Intentar ser una semilla con alas
que reanuda su viaje
a lo silvestre;
donde cada promesa renace
bajo el verde e inédito amparo
del arrullo de una estación indómita.
Y aguardar a esa voz primera,
la seducción ya olvidada
de cualquier deseo;
aunque sea un simple susurro,
víctima de su propia cautela,
que nos recuerde algún eco amargo
extraviado en el camino.

.

La ciudad I

Dream City in rain por Sanjay Dhawale

Cae la lluvia
y la ciudad se transfigura;
enloquece;
pierde los papeles,
sus sombras de rutina;
se olvida de lo esencial
cuando siente sobre su piel
la húmeda caricia de la borrasca.

Cae la lluvia
y la ciudad se desviste de inercias;
elige muy bien sus prisas,
la forma de acrecentarlas.
Y la lealtad que guarda,
como una preciada costumbre,
a los calmos y mustios rumores
de esa edad destinada al olvido,
se esfuma,
desvanece su fiel promesa
al primer chasquido de la tormenta.

Cae la lluvia
y la ciudad vibra,
retumba,
se estremece;
sacia su sed de optimismos,
se sacude la sequedad de sus penas.
Todo parece más vivo,
de un color agua ligero
que se adhiere a cada cuerpo
buscando sus brillos ocultos;
descubriendo el reflejo,
la alegre imagen de sus semblantes
en una dimensión temporal,
incierta.

Cae la lluvia,
y la ciudad,
poco a poco,
va saliendo a flote
de la sequía en sus sueños;
y el viejo anhelo de conquistar
todos los charcos de un salto,
revive.

Coraje I

Campo de trigo con cuervos, Vincent Van Gogh, 1890

Hoy me dedicaría a espantar cuervos;
esos pájaros lóbregos,
sombríos;
aves arrogantes que pululan
sembrando lo negro
sobre los áureos campos
de los pensamientos.
Los dejaría sin cobijo,
sin un lugar donde afianzar
los temores
del oscuro mensaje
que sus plumajes expresan.

Hoy impulsaría a todos los astros,
a cada cuerpo celeste
con brillo propio
-y quizás algo de coraje-
para que desfilen sin pausa
en la solemnidad de la noche;
para que la impregnen de ilusiones,
de sueños confiados,
tan sencillos,
espontáneos,
vigorosos,
como los trazos
con que la luz los define.

Hoy,
sin dudarlo,
me arrancaría de un tajo
el soberbio sonido de todo el miedo
que me susurra,
insistente,
al oído;
y se lo regalaría,
sin pedir nada a cambio,
a ese lienzo infinito
que nos devuelve el reflejo.

La noche estrellada, Vincent Van Gogh, 1889

Soñador

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Un día te perderás
En las sombras
De tus propios desvelos;
Y preguntarás,
Como quien busca salida
A un insomnio
Ya hacia el final de la noche:
¿Dónde está el soñador?
¿Dónde sus sueños?
Y recordarás
El idioma que pudiste aprender
Para hablarle a lo oscuro;
Las palabras que prometían
Penetrar los secretos
Para saquear sus destrezas;
Ese lenguaje que a un mortal
No le permite la duda,
Y le convence a robar,
De lo eterno,
Unas migajas sin nombre.
Pero la memoria
De esas promesas tan vagas,
Perezosas suicidas
Que olvidaron su oficio
Sin probar luz alguna,
No te hará recobrar el camino,
Aunque en inocente demencia
La disfraces con engaños.

 

Imagen sacada de: https://fear-sas.deviantart.com/art/Sad-Dreamer-wallpaper-251567797

Ángel de los sueños eróticos

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Baja hasta aquí
¿Quién te va a reconocer?
Tu rostro de esta noche será diferente;
Tu cuerpo nada más que un recuerdo
Que la brevedad abandonó
En el silencio de su instante.
Desciende a mi sueño
Sin temor,
Sin desconfianza,
Que nadie pronunciará tu nombre
Para interrumpir esa imagen
Que se forjó en el deseo;
Para hacerte regresar
A tu real fantasía.
Ven y surge en lo oscuro de mis sentidos,
Donde no existen ojos
Que puedan profanar tu vuelo;
Ocúltate en estas sombras
Y dedícame el único baile
Digno de un enigma
Que ni el alba pueda descifrar.
Y ese placer de viento
Que me regalarán tus alas
Al posarse incorpóreas
En esta piel que aún divaga,
Esa tormenta que trepida
Más allá del raciocinio,
Palidecerá lentamente
Cuando la claridad,
En sus eternos recelos,
Ya no pueda simular
Indiferencia.

Tankas (cuentos infantiles) XVI, XVII, XVIII

XVI

Basto animal
Que promete ternuras.
Sutil belleza
Condenada al maltrato
Esperando un milagro.

XVII

Sueño tras sueño
Siempre avanza el humilde;
Cuidando el paso
De imprevistos tropiezos,
Evitando infortunios.

XVIII

Siempre mentiras;
Engaños sin perdón;
Fama viciada.
Manará la verdad
Y nadie va a escuchar.

Ángel de las pesadillas

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Vigilas mi sueño,
Ángel recurrente;
Sutil visita nocturna
De aparición impasible.
Aun no sé qué te atrae
A ser puntual en el espanto
De inquietar mi voluntad;
De fatigar mi espíritu inerte
Jadeando en el sosiego,
Interrogando el alma tendida.
Tu batir de alas
En este oscuro descanso,
Etéreo mundo sin reglas,
Me impacienta el latido
En un temblor de hielo
Que se hace quiste en la sangre.
Y el despertar se eterniza
Indagando en tus huellas,
Ansiando adivinar
Que advertencia has dejado
Al amparo de las sombras,
Que extraviado consejo
Les has dictado en tu idioma;
O si es un simple capricho
Para salvarme del sueño.

 

Imagen sacada de: http://www.fondosni.com