Los días pasan…

Interpretación de “Sol de Mañana” de Edward Hopper para portada de “La desaparición de Stephanie Mailer

Ven noche
Suene el reloj
Los días pasan
Yo no.

G. Apollinaire.

Me muevo ajeno
a cualquier calendario.
Los días son sumas
de las mismas palabras;
restas de tiempo
sobre sus hojas en blanco.
Ando con sueño de este mundo;
con pereza de cualquier otro.
Tengo el espíritu cansado
y los hombros
que ya no sostienen
ni el peso del aire.
Mantengo abierta la ventana
que me cuenta
la noche y el día;
una abertura
para contemplar
las direcciones del viento;
los caminos
por los que algunos van
y otros vienen
-el sentido lo imagino
con la voluntad del aliento-
por los que algunos se van,
y otros…
¡qué más da!
¿Valdrá la pena
seguir adivinando,
en números y fórmulas,
con frases caducas
que regurgitan su ira,
este infinito que se alarga
repitiendo los pasos;
el avaro universo
que solo compensa
mi vista extenuada,
la mente irascible,
el músculo apagado,
con unos soles fugaces?

Me muevo ajeno
a cualquier calendario.
“Los días pasan,
yo no.”

El Ángel de los números

Angel-numbers

Apareces de improviso;
Vienes a opacar el espacio de las palabras,
A imponer tu lógica,
Tu matemática figura
En su expresión más tediosa.
Ya sé,
Solo tienes números para mí;
Cifras de aliento
Para que continúe
Haciendo cálculos
Sobre ventanas de aire;
Dígitos que se repiten
Como diminutas avecillas enjauladas,
Que vuelan de un lado a otro,
Se dispersan asustadas
Cuando las acechan las sombras
De tus rutinas
Y sus grisáceos caprichos.

Casi siempre me pregunto,
Cuando cierro mis ojos,
Hago así con la cabeza,
Y transformo la silla
En un oscuro abismo
Donde mi sueño,
Fugaz,
Derriba a placer la última barricada
De su resistencia,
Si deduces mi fatiga
Por las veces que te nombro,
Por los segundos que malgasto
Intentando que te marches;
Si adivinas,
De mi empacho,
Su medida,
Cuando ignoro tu estampa
Procurando percibir las letras,
Descubrir esos vocablos
Que le faltan a tu vuelo.

Desaparece por un tiempo.
Haz acto de presencia
Cuando tu frío discurso
No sea motivo de hastío.
No es que tu voz me moleste,
Pero tanta fórmula inconexa
De lo que anhelan mis horas,
Tanta ciencia inexpresiva
En dibujar los deberes
Que se amontonan cual polvo
En estos ojos cansados,
Me empalaga los sentidos,
Quiebra sin remedio,
Sin vuelta atrás,
Sin retorno,
La invisible realidad,
Creativa y variada,
Que va a esconderse en el viento.

Las calles

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Reposan las calles
De los excesos del día;
De pisadas sin alma,
Pasos con destino incierto;
De infernales pitidos,
Lamentos de ciudad atrapada.
A la tenue luz de las farolas
Aprovechan la penumbra
En calmar el picor
Del caucho hiriente,
De la presión de sus prisas.
Y en cada esquina se encuentran
Para contar los secretos
Que el viento,
A veces sabio, eterno siempre,
Les ha ido cediendo;
Para compartir las señales
Que entre polvo y despojos
Se han ido arraigando;
Tímidas indicaciones
Que moderan o avivan
Las dudas
Y los temores
Que vibran en su asfalto inmóvil.

Reposan las calles
Al silencio de las noches.
Desde su aparente descanso,
Siempre mirando hacia arriba,
Intentan mitigar la bruma
De los desatinos del día;
Acallar el eco de los sentidos
Que transitan cual fantasmas
Por sus arterias abiertas.

 

Imagen sacada de: https://www.flickr.com/photos/einfachalex

Regreso

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Con estos escritos comencé mi recorrido por este blog y quizás también una nueva etapa en mi poesía. Los vuelvo a compartir pues creo que se merecen una segunda oportunidad. Bueno, por eso y porque ando un poco falto de imaginación…

Regreso

I

Me voy a aullarle a la luna.
Dejo atrás la ciudad y sus puertas;
El número exacto de pasos
Para llegar a casa;
Y ese lugar donde esquino
Pensamientos y desvelos.

Estoy cansado de la manta, del abrigo;
De esta piel marcada de besos y espinas;
Del paso de los años sobre mis huesos.

Vencido por los recuerdos
Y los límites para el olvido;
Aun sin la certeza de la razón de mi deseo,
Me voy, regreso al bosque.

Quiero aullarle a la luna;
O simplemente
Correr detrás de una manada,
Aunque solo sean sombras.

II

¡Escucha!
Ahí está el bosque
En su oscura cercanía.
¿Sabes quién grita en las sombras…
-Es el silencio:
Su frio encanto-
Quién habita en la espesura?
-El tiempo:
Su gentil espanto-
Camino adelante…
Las huellas que ha tatuado el viento;
Las ramas humilladas de un otoño;
El eco de la luna en su sereno.
¡Escucha!

III

He recuperado ese primitivo andar
Sobre piedras y raíces;
La sensación de la piel desnuda
Que respira en la hojarasca.

He vuelto a beber de la humedad
De las cortezas;
A satisfacer mis manos
Con la sangre de hurgar en tierra.

Puedo sentir el latir del bosque a cada paso;
Como se quiebra la luz entre las ramas…
Al animal que habita donde despierta la luna.

¡He regresado!

Regreso I

Me voy a aullarle a la luna.
Dejo atrás la ciudad y sus puertas;
el número exacto de pasos
para llegar a casa;
y ese lugar donde esquino
pensamientos y desvelos.

Estoy cansado de la manta, del abrigo;
de esta piel marcada de besos y espinas;
del paso de los años sobre mis huesos.

Vencido por los recuerdos
y los límites para el olvido;
aún sin la certeza de la razón de mi deseo,
me voy, regreso al bosque.

Quiero aullarle a la luna;
o simplemente
correr detrás de una manada,
aunque solo sean sombras.