Silencio II

silencio

Se ha extraviado mi voz.
Poco a poco
fue perdiendo su instinto
de encontrar los caminos
para escapar de la calma,
donde fingir el irritante sopor
en sus flaquezas.
El silencio,
como un ocaso anunciado
cuando la ilusión fenece,
ha cubierto sus palabras
con un hábito de niebla,
gris,
apagado;
y en la holgura de su capa
ha ocultado
el siempre débil sonido
de sus rumores.
Se ha extraviado mi voz
en sus propios presagios
de ignorar las salidas;
se ha olvidado
de improvisar los atajos,
y ya no atina
ni cuando pisa en sus huellas.